miércoles, 24 de mayo de 2017

.UNA PARTE DE LA POBLACIÓN CADA VEZ ESTÁ MÁS EXCLUIDA




Hace unos años leí algunos textos que hablaban de que nos encaminábamos hacia la sociedad de los dos tercios: un tercio de personas que se podrán permitir lujos (aparecerán empresas dedicadas a servirles, como por ejemplo las que les llevarán el desayuno a casa), un tercio que trabajarán en empleos inestables y un tercio de "pobres" que irá quedando al margen de la vida social. Aunque parece que vivimos en una sociedad donde es posible "ascender en la escala social" la realidad -leía entonces- será que cada uno de los tres tercios se irá estancando y no será tan fácil la movilidad social.
    
Eran unos textos proféticos porqué reflejaban muy bien cómo se está constituyendo la sociedad occidental actual: los pobres cada vez son más pobres. La pobreza extrema representa hoy alrededor del 10% de la población de Cataluña y el porcentaje va en aumento. Se trata de familias con ingresos inferiores al 40% de la renta media. En las condiciones actuales del mercado laboral, tener un trabajo ya no garantiza poder salir de la pobreza. Proliferan los contratos de septiembre a julio, los contratos por meses e, incluso, por días. Un porcentaje muy alto de los desempleados llevan más de dos años en paro y han agotado las prestaciones. En Cataluña, se acaba de llegar a un acuerdo para garantizar una renta mínima, en casos como estos, pero ello no hace que la situación no sea suficientemente grave. Por cierto, que se ha hecho de lo que se llamaba "derecho al trabajo"? ... y no digamos del derecho a un trabajo mínimamente digno.

miércoles, 17 de mayo de 2017

UN PROYECTO INTEDISCIPLINAR



En la Universidad hacemos docencia, gestión e investigación. En este último ámbito, estamos desarrollando dos proyectos que me parecen muy interesantes. Uno de ellos, consiste en trabajar un mismo caso en cinco clases de cinco titulaciones distintas: maestro, pedagogía, educación social, psicología y psicopedagogía. Estas titulaciones forman a futuros profesionales que pueden intervenir en la escuela y que deberían haber aprendido a trabajar interdisciplinariamente entre ellos. Y de esto precisamente trata el proyecto: queremos estudiar cuáles son las microcompetencias que ayudarían a aprender a trabajar de esta manera.

Primero, en cada clase, se analiza el caso (una situación problemática en una clase de educación primaria) y se elabora un documento con el análisis y propuestas de acción que se cuelga en un campus compartido con los estudiantes de las otras titulaciones, que a su vez deberán colgar sus respectivos documentos. Entonces, se abre un periodo para debatir en un foro (por grupos interdisciplinarios) los documentos y tratar de consensuar un análisis y propuestas de acción. Finalmente, en una sesión presencial (con los estudiantes que pueden asistir) y cada uno con el bagaje del debate en el foro, se intenta consensuar una acción (en pequeño grupo multidicsiplinar) para dar respuesta a la situación planteada en el caso. En paralelo, se pasan cuestionarios a los estudiantes a lo largo del proceso, se recogen relatos del profesorado e informes de las diferentes fases del proyecto con el fin de averiguar cuáles serían las microcompetencias para mejorar (o para introducir, quizás) el trabajo en equipo interdisciplinario en la formación universitaria. Estamos en pleno desarrollo del proyecto, a ver qué sacaremos.

miércoles, 10 de mayo de 2017

EDUCAR PARA UNA SOCIEDAD FUTURA QUE DESCONOCEMOS COMO SERÁ



Aunque esto de la prospectiva no siempre es fiable, se dice que 3 de cada 4 de las profesiones actuales no existirán dentro de unos años. Es dudoso si el porcentaje será este pero muy probablemente irá por aquí. En los supermercados se aplicarán sistemas automáticos de cobro, los trenes se conducirán sin conductor, la gestión bancaria será cada vez más online ... En cambio aparecerán profesiones nuevas, relacionadas con las tecnologías (expertos en análisis de macro-datos en tiempo real, vigilantes del mundo digital...), especialistas en mejorar la calidad de vida de personas con enfermedades como el Alzheimer o diabetes atendiendo a que cada vez se vivirá más años o especialistas en mercados internacionales, entre otros.

No sé si en la educación nos lo acabamos de creer. A menudo parece que todavía estemos formando para un mundo estático, lleno de seguridad, donde es muy importante alcanzar unos conocimientos muy específicos. Claro que tal vez lo que ocurre es que educar para el cambio, para la adaptación creativa a nuevos retos y para un mundo que no sabemos cómo será es mucho más difícil. Significa romper con ciertos hábitos y poner en duda muchas seguridades. Querer ver (sí, quererlo) que tenemos que preparar para una realidad desconocida y que aprender a aprender es más que un eslogan nos pide cierta valentía. Para salir de "nuestra zona de confort" hay que ser un poco valiente porque hay que asumir que nos encontraremos con dudas e inseguridades. Para poder dar el paso hacia estas inseguridades primero debemos ser conscientes de que la seguridad actual es una falsa seguridad.

miércoles, 3 de mayo de 2017

LA BANALIZACIÓN DEL TERCER REICH



Por no hacer el saludo nazi o por hacer una broma sobre el Tercer Reich o un chiste sobre Hitler la Gestapo tenía suficiente motivo para hacer una detención. Judíos, curas católicos y protestantes, homosexuales, alcohólicos, gitanos, comunistas y un largo etcétera eran perseguidos. Según el historiador Frank McDonough, que investigó durante cuatro años en fuentes originales alemanas para publicar La Gestapo (Crítica), el 26% de las denuncias se iniciaban por la denuncia de un civil, había mujeres que denunciaban a sus maridos (para vengarse de infidelidades, alcoholismo y malos tratos) y, según este investigador, el 37% de las denuncias eran para resolver conflictos personales con parientes y vecinos.

Quizás vale la pena recordar datos como estos ante la banalización del nazismo cuando oímos, cada vez más a menudo, acusaciones de fascismo y nazismo por actuaciones que pueden ser valoradas positivamente o negativamente y que pueden gustar más o menos pero que no tienen nada que ver ni con una cosa ni con la otra. La aplicación de estos calificativos a aquellos políticos que defienden la independencia de Cataluña es un ejemplo pero hay más. Dejarlo pasar me parece muy peligroso, especialmente en un momento de fuerte subida de la extrema derecha en algunos países.