miércoles, 14 de febrero de 2018

NIÑOS Y NIÑAS POCO SATISFECHOS CON SU VIDA EN LA CIUDAD



A finales del año pasado se hicieron públicos los resultados de una encuesta a casi 4.000 niños y niñas de 10 a 12 años de Barcelona que se ubica en el proyecto Hablan los niños y niñas: el bienestar subjetivo de la infancia en Barcelona. Una primera constatación de los resultados es que los niños tienden a responder más positivamente que los adultos (lo llaman "sesgo del optimismo vital"), tal como ha ocurrido en otros estudios. Hay datos interesantes: un 31% de los niños han manifestado no estar suficientemente satisfechos con su vida y un 8% poco o nada satisfechos. ¿En qué ámbitos se muestran menos satisfechos? En el tiempo libre y la autonomía: un 50% dicen que no están suficientemente satisfechos ni con la cantidad de tiempo libre ni con el grado de autonomía que tienen y un 40% no lo están con su vida de estudiante y con el uso de su tiempo. Un 30% se muestran insatisfechos con el barrio donde viven, con los compañeros y compañeras de clase y en cómo los escuchan las personas adultas.

El estudio realizado por el Ayuntamiento de Barcelona pretende analizar los datos y generar políticas para darles respuesta. En todo caso, los datos obtenidos nos deberían hacer pensar. El padre del proyecto "La ciudad de los niños", el italiano Francesco Tonucci, ha puesto en evidencia que las ciudades de hoy no son un lugar pensado para los niños y las niñas y que hay que conceder la palabra a la infancia, escucharlos y tener en cuenta las propuestas que hacen. Los niños y las niñas ya no juegan en la acera de debajo de casa, están prácticamente excluidos de unas ciudades pensadas para un ciudadano adulto y trabajador; las ciudades ya no son espacios de encuentro y de intercambio.

miércoles, 7 de febrero de 2018

HABLAR EN MASCULINO O EN FEMENINO



Más de trescientos maestros y maestras de Francia han publicado un escrito, en el diario Slate, en que manifiestan que dejarán de enseñar gramática de acuerdo con la norma que estipula que el género masculino es el genérico y, por tanto, prevalece sobre el femenino. Según manifiestan, esta norma se basa en un libro de 1767 en el que se dice que "el género masculino es considerado como más noble que el femenino por la superioridad del hombre sobre la mujer". A partir de ahora, estas y estos maestros optarán por la norma de "proximidad" (el adjetivo concuerda con el género del sustantivo más cercano) y por la norma de la "mayoría" (s'adjectivará en masculino o en femenino según la mayor parte del grupo la formen nombres masculinos o femeninos). Este manifiesto se ha publicado justo cuando el gobierno francés ha prohibido el uso del lenguaje inclusivo en sus textos oficiales "por razones de claridad".

En mis escritos y cuando hablo intento tener en cuenta los dos géneros pero, a menudo, me encuentro con personas (hombres y mujeres) que defienden que se debe aplicar el masculino como genérico para, entre otras cosas, evitar un texto demasiado farragoso. Creo que esta opción responde a lo que dicen los maestros franceses en su escrito. Aunque a veces no es fácil encontrar una alternativa que rompa con ese dominio de lo masculino y no dificulte la lectura (por querer hacer presentes los dos géneros: hombres y mujeres, la maestro o el maestro, la profesora o el profesor, etc.), me parece que acceprtar la norma del masculino como genérico no ayudará a cambiar la percepción del masculino como mejor que el femenino. Los cambios en la lengua vienen del uso y es la norma que se acaba adaptando a este uso.

miércoles, 31 de enero de 2018

APOROFOBIA



Me ha llamado la atención que la Fundación Fundéu promovida por la Agencia EFEE y el Banco Bilbao Vizcaya haya elegido como palabra del año 2017 el término "aporofobia", una palabra creada por la filosofa Adela Cortina. La aporofobia es el miedo, el rechazo o la aversión a los pobres. No es lo mismo que la xenofobia o el racismo porqué el nuevo término hace referencia a la aversión, no por la condición de extranjeros, sino porque son pobres. Estamos hablando de "fobia a la pobreza o los pobres". A menudo, no nos molesta aceptar inmigrantes o personas de otras etnias siempre que tengan recursos económicos, fama u otros bienes. La aporofobia y la xenofobia están relacionadas porque, muchas veces, la inmigración se produce desde países poco desarrollados económicamente a países desarrollados. En el imaginario colectivo, muy a menudo los inmigrantes pobres son vistos como un problema de seguridad.

Puede ser interesante reflexionar sobre si nosotros tenemos este prejuicio social porque no sería de extrañar que fuera así. Hablar de ello puede ayudar a visibilizarlo y a disminuirlo.

miércoles, 24 de enero de 2018

40 AÑOS DE UN PROYECTO EDUCATIVO



El pasado diciembre se publicó el número 440 de Guix, elements d’acció educativa, un número especial con motivo de los 40 años de la revista. En julio de 1977, un grupo de maestros, estudiantes, un impresor y un periodista (que nos prestaba su titulación para hacer posible la revista) presentamos el número 0 de Guix en la Escuela de Verano de Rosa Sensat. Éramos 8 jóvenes con ganas de contribuir de alguna manera a la mejora de la educación de nuestro país. Después vinieron los libros y más revistas, entre ellas Aula de innovación educativa. Había nacido la editorial Graó, dedicada a publicaciones pedagógicas.





Hoy en día, ya muy cerca de mi jubilación, recuerdo los inicios difíciles (comenzamos un proyecto como este casi sin recursos económicos) y los años dedicados a Graó, a veces compaginando con el trabajo en la escuela, otros años con plena dedicación (como director de ediciones o gerente), y me llena de satisfacción poder celebrar estos 40 años, aunque actualmente estoy muy apartado de la vida de la editorial. Me parece que Guix y Graó han aportado algo en el mundo educativo y ahora, en momentos de cambios e incertidumbres sociales, se tendrá que encontrar la manera para seguir aportando. Gracias por permitirme estas líneas de recuerdo un poco sentimental.