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martes, 12 de noviembre de 2019

PROFUNDIZAR EN LA EVALUACIÓN CONTINUADA


Esta semana viajo a la Universidad San Jorge de Zaragoza para impartir un taller sobre evaluación continuada. El curso pasado ya fui, por el mismo motivo, y ahora me han pedido una continuación para profundizar en este tema, con profesorado que participó en el taller del pasado curso. Una vez sentadas las bases en el primer taller, ahora nos centraremos en trabajar desde una perspectiva de secuencia formativa, resaltando la importancia de la doble y simultánea mirada (la del docente y la del estudiante) y trabajando sobre cómo diseñar secuencias que favorezcan la regulación de la acción docente y la autorregulación por parte del estudiante, en cada una de las fases de la secuencia. Se trata de utilizar la evaluación para tomar decisiones encaminadas a mejorar el proceso de enseñanza - aprendizaje.

Ahora, ya jubilado, para aceptar una petición de colaboración me lo pienso dos veces y sólo digo que sí si el tema y el contexto me parecen especialmente interesantes. La evaluación es, en mi opinión, una de las piezas angulares para mejorar la docencia y la secuencia formativa una perspectiva potente para analizar y planificar la práctica. Por lo tanto, hacia Zaragoza.

miércoles, 1 de mayo de 2019

LA EVALUACIÓN


Después de hablar de las competencias, de la relación entre teoría y práctica y de los aprendizajes profundo y superficial (en la entrada de este blog del 10 de abril del 2019), me refiero hoy a la evaluación, otra de las cuestiones clave a plantearse para mejorar una enseñanza universitaria. De la evaluación he tratado varias veces en este blog: es un tema que me interesa especialmente porque es clave para favorecer (o dificultar) el proceso de aprendizaje. En varias investigaciones se ha constatado que la evaluación es el componente que más influye en cómo los y las estudiantes enfocan su aprendizaje. Cuando se habla de evaluación de procesos de aprendizaje hay que entenderla como una recogida de información, su análisis, la emisión de un juicio crítico y la toma de decisiones consecuentes. Este último aspecto es esencial. La evaluación puede tener varias funciones y, aunque se pueden dar simultáneamente, es importante no confundir la evaluación acreditativa para certificar un aprendizaje, con la evaluación formativa encaminada a tomar decisiones para mejorar el proceso de enseñanza ni con la evaluación formadora encaminada a que el alumno tome decisiones para favorecer su proceso de aprendizaje. La evaluación continua (tan de moda y a menudo no bien entendida) precisamente se justifica por las funciones formativa y formadora ya que estas funciones obligan a tomar decisiones durante el proceso. Para la función formadora es clave la retroacción o feedback. A lo largo de una secuencia formativa hay que prever la evaluación inicial, la evaluación a lo largo de la secuencia y la evaluación final y hay que hacerlo con una doble mirada: la evaluación al servicio del docente (para ayudarle a tomar decisiones) y la evaluación al servicio del estudiante (para ayudar a éste a decidir qué hacer para aprender más y mejor).

En el análisis de la titulación donde se enmarcó la ponencia en que se exponían los temas que ahora voy comentando en este blog, en lo que se refiere a la evaluación destaqué como puntos fuertes la preocupación por una evaluación coherente en muchas asignaturas, la presencia de la retroacción y la presencia de la evaluación entre iguales. Como aspectos a mejorar, señalé la necesidad de trabajar sobre cómo gestionar una evaluación continuada en grupos con muchos estudiantes para evitar un desbordamiento, la existencia de evaluaciones muy simples que no responden realmente a los objetivos que se han formulado (una evaluación muy cómoda pero cuestionada por los propios estudiantes), falta de definición del papel de la evaluación inicial y de la evaluación formadora y necesidad de mejorar la calidad y los efectos de la retroacción. Como no se puede abordar todo al mismo tiempo, mi sugerencia fue empezar por trabajar sobre cómo se puede mejorar la retroacción en la evaluación.

miércoles, 27 de marzo de 2019

UN TALLER SOBRE EVALUACIÓN CONTINUA


Hace poco, estuve en la Universidad San Jorge de Zaragoza impartiendo un taller sobre evaluación continuada en la Universidad. Trabajamos el concepto de evaluación continua, la relación de las estrategias de evaluación con las competencias y con los diferentes tipos de contenidos de aprendizaje y el concepto de secuencia formativa. Los participantes analizaron puntos fuertes y puntos débiles para mejorar la evaluación continua en su contexto y, a partir de ahí, se elaboraron algunas propuestas para esta mejora.

El formato de Taller favorecía el diálogo y la relación entre la teoría y la práctica. Se valoró como especialmente interesante haber tratado sobre el concepto de evaluación continua en relación a las funciones formativa (de regulación de la práctica docente) y formadora (de regulación del proceso de aprendizaje por parte del estudiante) porque, a menudo, lo que prima desmesuradamente es la función acreditativa. Las funciones que requieren una evaluación continua son la formativa y la formadora. Saber, en cada momento, cuál o cuáles funciones está cumpliendo la evaluación es esencial.