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miércoles, 11 de septiembre de 2019

"PRESUPUESTO DEL BIENESTAR"


Mientras los medios de comunicación se llenan de noticias trágicas (cambio climático, violencia machista, crisis migratoria...), a finales de julio leí una que no sé dónde irá a parar pero que, de entrada, me ha parecido interesante: el gobierno de Nueva Zelanda de la laborista Jacinda Arden presentó el primer presupuesto del bienestar. Este presupuesto implica que todos los gastos nuevos deben promover una de las cinco áreas prioritarias del Gobierno: mejora de la salud mental, reducción de la pobreza infantil, abordaje de las desigualdades que sufren los indígenas maoríes, prosperar en la era digital y transitar a una economía sostenible medioambientalmente y baja en emisiones. Se trata de una decisión que concuerda con la opinión de expertos que proponen priorizar las mejoras de calidad de vida individual frente de los intereses económicos. Ya hace unos años, en 2008, el reino de Bután institucionalizó el índice de felicidad nacional en su Constitución.

 

El bienestar, entendido en el sentido de sentirse bien y satisfecho con uno mismo y contento de la vida que se vive depende de múltiples factores: la salud, la profesión, las relaciones sociales, la tranquilidad económica, la sensación de poder alcanzar las propias metas... Plantearse favorecer este bienestar como meta política de un gobierno creo que ayuda a recuperar la confianza en las instituciones.

La decisión del gobierno de Nueva Zelanda ha suscitado críticas de la oposición y han aparecido opiniones un poco escépticas por miedo a que todo se quede en buenas intenciones. Veremos, pero que un gobierno se plantee prioridades enfocadas al bienestar personal de la población por encima de los intereses económicos es una buena señal en este mundo tan convulso y creo que vale la pena aprovecharlo para hablar sobre la cuestión de fondo.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

EL ARTE COMO TERAPIA


Leo en La Vanguardia (12 de noviembre de 2018) que médicos de Canadá "han comenzado a recetar visitas a museos para tratar diversas enfermedades físicas y mentales". Estos médicos se basan en investigaciones que concluyen que "visionar obras de arte incrementa los niveles de hormonas responsables del bienestar". Es lo mismo que ya se sabía sobre las virtudes del ejercicio físico. La Asociación de Médicos Francófonos de Canadá ha firmado un acuerdo con el Museo de Bellas Artes de Montreal que permite a cada médico prescribir hasta 50 recetas de entrada gratuita al museo. Cada una de estas entradas será para dos adultos y dos niños, para que los pacientes puedan compartir la experiencia (el tratamiento) y así sea más gratificante y terapéutica.

Aunque la iniciativa de los médicos canadienses es pionera, en otros países hay experiencias que reconocen el papel del arte para el bienestar físico y mental de las personas.

jueves, 2 de febrero de 2017

REPARAR EN LUGAR DE SUSTITUIR



Hace unos meses (La Vanguardia de 24 de septiembre de 2016) leí que “Suecia reducirá este año el IVA que aplica a las reparaciones de ropa, calzado o bicicletas del 25% al 12%. Al mismo tiempo aplicará una desgravación en el IRPF de la mitad de la mano de obra que se pague en las ­reparaciones de electrodomésticos, sean neveras, lavaplatos, hornos o lavadoras”. La iniciativa gubernamental “surge de un anhelo muy arraigado en las opiniones públicas del norte y el centro de Europa: racionalizar el consumo desaforado (moderar su exceso) y reducir las emisiones de CO2. Moral calvinista y un deseo difuso de salvar el planeta. Además incorpora una excusa práctica: la esperanza de que la expansión del sector de las reparaciones absorba a parte de la mano de obra inmigrante no cualificada que está llegando al país…”.

En los países del sur de Europa la crisis ha despertado el interés por el reciclaje y la rehabilitación de objetos, especialmente entre la juventud. Han aparecido talleres en algunos barrios para aprender a reparar y, a título de ejemplo y en una línea semejante, a menudo cuando llega a la familia un hijo o una hija se recurre a amistades y a la compra de segunda mano para proveerse de ropa, silla para el coche o cuna; es algo que parece lógico, especialmente si hablamos de productos que tienen un ciclo de vida muy corto. La diferencia con la iniciativa sueca es que, en aquel caso, es la Administración quién lo favorece. Antes de reprender la espiral del consumo –que empieza a intuirse como algo más que posible- quizás sea bueno reflexionar sobre este tipo de opciones.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

UNA SEMANA EN DOMINICANA



He pasado, de nuevo, una semana en Sto. Domingo (República Dominicana) impartiendo dos asignaturas en un máster (maestría, lo llaman allí) de evaluación educativa. Como la primera vez que fui, en febrero, la implicación de los y las estudiantes ha sido alta.



Hay a quien le gustan estos viajes de trabajo. De entrada, no es mi caso y es por eso que soy reticente a hacerlos (por motivos diversos, entre ellos porque ya tengo bastante trabajo en mi contexto) pero cuando has tomado la opción de desplazarte, la experiencia suele ser muy gratificante. Lo es por la sensación de que puedes aportar algo (mucho menos de lo que parece, seguramente) a la formación docente de personas de estos países y lo es por las vivencias que tienes en una sociedad que contrasta, en muchas cosas, con la nuestra. Estos viajes siempre te hacen pensar. Si, como ha sido en mi caso, además te encuentras con un grupo humano con el que hay sintonía, vuelves a casa cansado pero con el corazón satisfecho. Vuelves consciente de que poner en marcha procesos de mejora docente no les será nada fácil pero que las voluntades puestas en común pueden conseguir dar pasos adelante. ¡Suerte, compañeras y compañeros dominicanos!