Ahora que
estamos a las puertas de un nuevo proceso de asignación y de elección de centro
escolar para el próximo curso, viene al caso recordar que, según el último
Informe PISA, la concentración de alumnos pobres (la mayoría de veces, también inmigrantes)
en una misma escuela perjudica el rendimiento académico de este alumnado. Los
estudiantes de familias con un bajo nivel social y cultural obtienen 441 puntos
en la prueba PISA de Matemáticas si están escolarizados en centros con un alto
porcentaje de alumnado vulnerable mientras que obtienen 471 puntos si lo están
en centros con un porcentaje inferior.
Estos datos corroboran que la concentración de niños pobres en unas determinadas escuelas (de las que huyen los que tienen más recursos) es un hecho preocupante. Es de admirar el trabajo y la dedicación de mucho profesorado que trabaja en estos centros pero desde la Administración educativa habría que trabajar más intensamente para evitar las escuelas gueto, unas escuelas a las que sólo van los hijos e hijas de familias sin suficientes recursos económicos para buscar otra escuela. No es una cuestión fácil de resolver pero abordarla más intensamente debería ser una prioridad. Es de justicia que se haga así.
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